Josefina Molina: la directora que redefinió el cine español y su legado
La cineasta Josefina Molina, Goya de Honor en 2019, rompió moldes en la España franquista y su obra sigue vigente hoy.
Josefina Molina, la cineasta y directora española, referente indiscutible del cine y la televisión, vuelve a estar estos días en el centro del debate público en España. Una serie de proyecciones retrospectivas organizadas por la Filmoteca Española en Madrid, coincidiendo con la publicación de un nuevo ensayo sobre su obra, ha reactivado el interés general por su figura. Su trayectoria, marcada por la ruptura de barreras en una industria predominantemente masculina, recibe una nueva ola de reconocimiento.
Josefina Molina: una pionera contra corriente en el cine español
La figura de Josefina Molina (Córdoba, 1936) encarna la resistencia y la visión en un periodo de profundas transformaciones para España. Fue la primera mujer en titularse en Dirección por la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) de Madrid en 1969, un hito que entonces solo unos pocos valoraron. Su paso por la EOC no fue meramente formativo; representó una declaración de intenciones en un sector cerrado. De esa formación emergió con una voz propia, ansiosa por contar historias desde una perspectiva diferente.
Su debut en el largometraje de ficción, Vera, un cuento cruel (1973), se estrenó en un contexto de censura y escasas oportunidades para las mujeres en la dirección. La película, una adaptación de un relato de Ana María Matute, ya mostraba su capacidad para explorar la psicología humana y las complejidades sociales con una sensibilidad inusual. Este trabajo se erigió como un precedente para muchas creadoras futuras. A pesar de las dificultades inherentes a la dictadura franquista y la transición posterior, Molina mantuvo su compromiso con un cine reflexivo y personal. Las producciones cinematográficas en España, dominadas por nombres masculinos, apenas contaban con directoras en la década de los 70; de los casi 500 largometrajes producidos entre 1970 y 1979, menos de una decena fueron dirigidos por mujeres, según datos del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA).
Molina no solo dirigía; también escribía guiones y participaba en la producción de sus obras, un control creativo que le permitió mantener una coherencia artística rara vez vista. Su tenacidad abrió un camino que, décadas después, otras directoras como Iciar Bollaín o Carla Simón transitaron con mayor respaldo institucional y social, aunque el porcentaje de directoras en España, que actualmente ronda el 20% en los estrenos de largometrajes, aún dista de la paridad.
De "Teresa de Jesús" a Goya de Honor: el legado multifacético de Josefina Molina
La trayectoria de Josefina Molina no se limitó a la gran pantalla; su incursión en la televisión pública, Televisión Española (TVE), marcó un antes y un después en la producción dramática. Series como El camino (1978), basada en la novela de Miguel Delibes, demostraron su habilidad para adaptar grandes obras literarias con fidelidad y profundidad. Sin embargo, fue con Teresa de Jesús (1984), protagonizada por Concha Velasco, cuando Molina alcanzó la cima de la popularidad. La miniserie, que exploró la vida de Santa Teresa de Ávila, consiguió audiencias millonarias y se convirtió en un fenómeno cultural. Este éxito televisivo no solo consolidó su reputación, sino que también elevó el estándar de las producciones históricas en España.
Su capacidad para saltar entre formatos sin perder calidad artística es una de sus características más distintivas. Después del éxito de Teresa de Jesús, regresó al cine con Función de noche (1981), una película que exploraba los conflictos de un matrimonio de actores, interpretados por Lola Herrera y Daniel Dicenta, difuminando las fronteras entre la ficción y la realidad. Este trabajo le valió el reconocimiento en festivales internacionales y solidificó su estilo. Más tarde, dirigió Esquilache (1989), una ambiciosa producción histórica que revisitaba los motines de mediados del siglo XVIII. Su versatilidad y el rigor en la construcción de personajes y ambientes son sellos de su obra.
El reconocimiento oficial a su carrera llegó con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2006 y, más significativamente, el Goya de Honor en 2019, otorgado por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Este último premio fue un homenaje tardío pero merecido a una filmografía que desafió convenciones. La Academia, al entregarle este galardón, no solo premió una carrera; reconoció la perseverancia de una mujer que abrió puertas para las generaciones venideras de cineastas españolas.
El resurgimiento del interés por Josefina Molina en España
El actual resurgimiento del interés por Josefina Molina no es casual. Responde a un movimiento más amplio en España y Europa por recuperar y visibilizar la contribución de las mujeres en la cultura y el arte. La Filmoteca Española ha programado un ciclo de proyecciones que incluye sus obras más destacadas, desde sus primeros cortometrajes hasta sus largometrajes emblemáticos. Esta iniciativa, junto con la reciente publicación de Josefina Molina: La mirada esencial, un libro que analiza su legado, ha colocado a la directora en el centro de la conversación académica y popular.
Este renovado interés también se alinea con las demandas de equidad en la industria cinematográfica española, impulsadas por asociaciones como CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales). CIMA ha sido fundamental en el seguimiento y la denuncia de la brecha de género en el sector, y la figura de Molina sirve de ejemplo histórico de la lucha por la visibilidad. A diferencia de otras épocas, donde el legado de pioneras como ella permanecía en un segundo plano, la sociedad española actual se muestra más receptiva a revisar y valorar estas contribuciones. La presencia de directoras en festivales de cine como San Sebastián o Málaga ha aumentado significativamente en la última década, reflejando un cambio, aunque lento, en la percepción y las oportunidades.
El foco en Molina también genera una oportunidad para comparar la situación del cine español con el de otras cinematografías europeas. Mientras países como Francia han implementado cuotas o incentivos para directoras desde hace años, España avanza más lentamente, aunque con progresos notables en el ámbito documental y de cortometrajes. La recuperación de su obra no es solo un acto de justicia histórica; constituye una fuente de inspiración y un material de estudio invaluable para entender la evolución del cine hecho por mujeres en el país.
Las discusiones en torno a Josefina Molina prometen continuar en los próximos meses. Instituciones culturales y académicas evalúan nuevas iniciativas para profundizar en el estudio y la difusión de su obra, incluyendo posibles exposiciones o seminarios monográficos. La televisión pública, RTVE, podría programar un ciclo de sus películas y series, reeditando el impacto de Teresa de Jesús. Se espera una resolución definitiva sobre la programación en las próximas semanas, confirmando un merecido espacio para su figura.
Puntos clave
- Josefina Molina recibió el Goya de Honor en 2019
- La Filmoteca Española organizó proyecciones retrospectivas de su obra en Madrid
- Josefina Molina rompió moldes en la España franquista como directora de cine