Irán afirma que cerrará el estrecho de Ormuz hasta que cesen los ataques
Irán declaró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen los ataques de EE. UU., amenazando la ruta que transporta cerca del 20 % del…
Irán anunció este viernes que mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz hasta que cesen los ataques de Estados Unidos, en un comunicado oficial emitido desde Teherán.
Repercusiones inmediatas para el comercio mundial de energía
El estrecho de Ormuz, con una anchura de apenas 21 nm y una profundidad que permite el paso de los mayores petroleros, constituye la principal vía de tránsito del crudo del Golfo. Según la Agencia Internacional de la Energía, alrededor de 21 millones de barriles por día cruzan la zona, lo que equivale a casi el veinte por ciento del consumo global. Un cierre total impediría la circulación de estos volúmenes y obligaría a los exportadores a buscar rutas alternativas, como el Cabo de Buena Esperanza, que añaden entre 10 % y 15 % al coste del transporte.
Los precios del petróleo ya reaccionaron en los mercados de futuros, con el Brent subiendo más de 2 % en la primera sesión después del anuncio. Los buques cargueros que ya estaban programados para cruzar la zona podrían verse obligados a esperar en puertos de Dubái o Bandar Abbas, generando demoras de varios días y aumentando los costos de seguros marítimos. A su vez, los países dependientes de la importación de crudo, como España y Japón, deberán revisar sus planes de suministro para evitar desequilibrios en sus balanzas energéticas.
Antecedentes de la amenaza iraní y precedentes de cierre parcial
Irán ha utilizado la posibilidad de cerrar el estrecho como una herramienta de presión desde hace más de una década. En 2019, tras la muerte del general Qasem Soleimani, el país realizó simulacros de cierre que provocaron una breve escalada de precios. En 2020, durante la pandemia, Teherán amenazó con bloquear el paso tras que EE. UU. sancionara a varias empresas petroleras iraníes, aunque el estrecho nunca dejó de operar de forma completa.
Los intentos de cierre parcial también se han materializado en operaciones de la Marina iraní que interfirieron con buques comerciales, provocando incidentes sin víctimas mortales pero sí multas por violaciones al derecho internacional marítimo. Estas acciones dejaron claro que Teherán está dispuesto a ejercer control sobre la zona siempre que perciba una agresión directa, como los ataques a instalaciones petroleras iraníes que Estados Unidos ha llevado a cabo en los últimos meses.
Posibles respuestas de la comunidad internacional y riesgos de escalada
La Organización Marítima Internacional, con sede en Londres, ha instado a ambas partes a evitar cualquier medida que pueda interrumpir la libre navegación. Sin embargo, la práctica de cerrar la vía exige la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos posee voto de veto y ha mostrado una postura firme contra lo que califica de “coacción ilegal”.
Por su parte, la Unión Europea ha comenzado consultas internas para evaluar la posibilidad de reforzar los seguros de transporte y de coordinar reservas estratégicas de crudo. En paralelo, países del Golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, monitorizan de cerca la situación, pues un bloqueo prolongado podría afectar sus propias exportaciones y la estabilidad regional.
El cierre del estrecho también plantea riesgos de escalada militar. La presencia de buques de guerra de EE. UU. en la zona, combinada con la capacidad de la Marina iraní para lanzar misiles de corto alcance, podría desencadenar enfrentamientos que impactarían no solo el comercio, sino también la seguridad de la navegación civil.
En medio de la tensión, los gobiernos europeos y asiáticos están buscando canales diplomáticos para reducir la fricción. La falta de comunicaciones directas entre Teherán y Washington aumenta la incertidumbre y hace que los analistas financieros consideren la posibilidad de una volatilidad prolongada en los mercados energéticos.
El escenario más probable implica una negociación bajo el auspicio de la ONU, donde se podrían establecer condiciones para reabrir la vía a cambio de garantías de no agresión. Mientras tanto, los operadores logísticos ya están reconfigurando sus rutas y el sector de seguros se prepara para una posible revaluación de riesgos marítimos.
Puntos clave
- El estrecho de Ormuz transporta aproximadamente 21 millones de barriles de petróleo al día, lo que representa cerca del veinte por ciento del consumo mundial, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.
- Tras la declaración de Irán de cerrar el estrecho, el Brent subió más de 2 % en la primera sesión de futuros, reflejando la sensibilidad de los mercados ante cualquier interrupción en la ruta.
- Un cierre total del estrecho obligaría a los exportadores a usar la ruta del Cabo de Buena Esperanza, incrementando los costos de transporte entre un diez y quince por ciento y afectando las reservas estratégicas de países importadores.