La ONU destina 100 millones de dólares para la prevención del El Niño y
La ONU destinará 100 millones de dólares a medidas preventivas contra El Niño, pero necesita financiación extra para cubrir la magnitud del riesgo climático.
La ONU anunció hoy la puesta a disposición de 100 millones de dólares para acciones preventivas frente al fenómeno de El Niño, con el objetivo de reforzar la resiliencia en los países más vulnerables.
Distribución del fondo y prioridades de intervención
El dinero se canalizará a través del Fondo de Respuesta de Emergencia de la ONU (CERF) y se asignará a proyectos que incluyan sistemas de alerta temprana, capacitación de brigadas locales y mejoras en infraestructuras críticas como drenajes y reservas de agua. Cada país podrá presentar propuestas en un plazo de tres meses, y el comité de asignación evaluará la capacidad de cada iniciativa para reducir pérdidas humanas y económicas.
En el caso de América Central, se prevé la instalación de sensores de nivel de ríos que permitirán avisar a comunidades rurales con al menos 48 horas de antelación antes de que se produzcan inundaciones. En el África subsahariana, la prioridad será construir embalses de retención que mitiguen la sequía prolongada asociada al fenómeno.
Lecciones de eventos pasados: 1997‑98 y 2015‑16
Durante el evento de El Niño 1997‑98, los daños materiales superaron los 33 mil millones de dólares a nivel mundial, mientras que la crisis de 2015‑16 generó pérdidas estimadas en 10 mil millones, evidenciando la necesidad de inversión preventiva.
Estos episodios dejaron una estela de desplazados y comunidades sin acceso a recursos básicos. En Perú, la inundación de la cuenca del río Santa provocó la evacuación de más de 100 000 personas; en Indonesia, la sequía redujo la producción de arroz en un 30 por ciento, afectando a millones de agricultores.
La lección más clara es que la falta de preparación amplifica el costo social y económico de los desastres. Los estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) concluyen que cada dólar invertido en prevención puede evitar entre tres y cinco dólares en daños futuros.
Financiación adicional: retos y perspectivas
El anuncio de la ONU incluye un llamamiento a gobiernos y entidades financieras para que complementen los 100 millones con recursos adicionales. Se estima que la cifra necesaria para cubrir plenamente los planes de mitigación para la próxima fase de El Niño ronda los 500 millones de dólares.
Si la ONU no logra obtener financiación adicional, los planes de mitigación para la próxima fase de El Niño podrían quedar incompletos, lo que incrementaría el riesgo de inundaciones y sequías en regiones como el Caribe y el oeste de África.
Los países donantes están evaluando sus presupuestos para el próximo ciclo de la Conferencia de las Partes (COP30), prevista para finales de 2026, y podrían destinar parte de sus compromisos climáticos a este fondo. La comunidad internacional observa de cerca la respuesta, ya que el éxito de la iniciativa marcará un precedente para futuras acciones de gestión de riesgos climáticos.
En los próximos meses, la ONU organizará una serie de reuniones técnicas con autoridades nacionales para afinar los criterios de elegibilidad y asegurar que los recursos lleguen rápidamente a los proyectos con mayor potencial de impacto. La decisión final sobre la asignación de fondos adicionales se tomará en la cumbre de donantes de julio‑agosto 2026.
Puntos clave
- El programa de la ONU para la prevención de desastres climáticos asignó 100 millones de dólares en 2026, destinados a reforzar sistemas de alerta temprana y capacidades locales en los países más vulnerables al fenómeno de El Niño.
- Durante el evento de El Niño 1997‑98, los daños materiales superaron los 33 mil millones de dólares a nivel mundial, mientras que la crisis de 2015‑16 generó pérdidas estimadas en 10 mil millones, evidenciando la necesidad de inversión preventiva.
- Si la ONU no logra obtener financiación adicional, los planes de mitigación para la próxima fase de El Niño podrían quedar incompletos, lo que incrementaría el riesgo de inundaciones y sequías en regiones como el Caribe y el oeste de África.