Brasil ratifica el acuerdo de libre comercio con Mercosur y la EFTA
La Cámara de Diputados de Brasil ha aprobado el tratado comercial con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)
La Cámara de Diputados de Brasil ha refrendado este martes el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 36, el instrumento legal que perfecciona el tratado de libre comercio entre Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). La votación en el plenario de Brasilia concluyó con el respaldo mayoritario de las bases parlamentarias oficiales, despejando el camino para la eliminación arancelaria con Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein tras cuatro años de estancamiento legislativo desde la firma original en 2019.
Asimetrías industriales y acceso agrícola
El núcleo del pacto reside en la desgravación progresiva de aranceles para bienes industriales, un sector donde la EFTA despliega una fortaleza basada en la alta tecnología, la farmacéutica de precisión y la maquinaria especializada. Brasil y sus socios del Mercosur negociaron plazos de desgravación que extienden hasta 15 años para los productos más sensibles, con el objetivo de amortiguar el impacto en las cadenas de valor locales y evitar una desindustrialización prematura. A cambio, el bloque sudamericano consolida preferencias para sus exportaciones agroalimentarias.
El acuerdo abre las puertas del mercado europeo a productos clave como la carne bovina, avícola y de cerdo, ainsi como granos y frutas, que enfrentarán barreras sanitarias y fitosanitarias rigurosas pero no arancelarias. Para la economía brasilera, esto significa diversificar su matriz exportadora hacia mercados con un poder adquisitivo promedio superior al de sus socios tradicionales. La EFTA, con más de 14 millones de habitantes y un PIB per cápita que oscila around los 80.000 dólares en casos como Suiza o Noruega, representa un nicho de pequeño volumen pero altísimo margen para commodities procesados.
El contraste con el paralizado tratado con la Unión Europea
Esta ratificación brasileña cobra relevancia por su timing estratégico. Mientras el acuerdo macro entre Mercosur y la Unión Europea permanece congelado en las instancias técnicas y políticas de Bruselas, el bloque nórdico y alpino ha logrado cerrar su propia integración comercial. La Unión Europea, inmersa en debates internos sobre el Mecanismo de Ajuste en Frontera (impuesto al carbono) y las exigencias de deforestación, ha bloqueado la firma del tratado suramericano debido a las presiones del agrícola francés y sectores industriales austriacos y polacos.
El éxito de la EFTA demuestra que es posible alcanzar entendimientos comerciales con Sudamérica sin las cláusulas ambientales gubernamentales que la UE pretende imponer. El texto con la EFTA incluye un capítulo de desarrollo sostenible basado en cooperación y promoción de comercio responsable, pero sin mecanismos de sanción automática ligados al cumplimiento climático. Este diferencial ofrece a Brasil una alternativa inmediata para integrarse al rico mercado europeo occidental sin tener que sortear el vetó cruzado que frena el acuerdo comunitario.
El trámite final en el Senado y la geopolítica regional
Con el visto bueno de la Cámara Baja, el proyecto de ley ahora ingresa al Senado Federal de Brasil para su revisión constitucional. El Poder Ejecutivo brasileño presiona para una aprobación rápida en la cámara alta antes de las recesiones parlamentarias de julio. Los senadores deberán analizar la compatibilidad del tratado con el interés nacional, especialmente en lo referente a la propiedad intelectual farmacéutica, un punto conflictivo para el acceso a medicamentos en el sistema de salud pública (SUS).
Ratificado el texto en Brasil, el país deberá notificar a los demás Estados parte del Mercosur para activar los mecanismos de entrada en vigor conjunta, tal como establece el artículo 2 del Protocolo de Montevideo. Argentina y Uruguay se encuentran en fases avanzadas de aprobación interna, mientras que Paraguay podría acelerar su proceso legislativo una vez Brasil selle el trámite definitivo. La entrada en vigor completa está condicionada a que todos los miembros de Mercosur y de la EFTA depositen sus instrumentos de ratificación, un escenario que los diplomáticos esperan concreto para el segundo semestre de 2026.
Puntos clave
- La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el 9 de junio de 2026 el acuerdo de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).
- El tratado establece la eliminación gradual de aranceles para el intercambio de productos industriales europeos y agroalimentarios del Mercosur en un plazo de hasta 15 años.
- Tras el aval de la Cámara Baja, el proyecto de ley pasa al Senado Federal de Brasil para su revisión constitucional antes de la ratificación presidencial.