El incendio de Riglos devasta más de 11.200 hectáreas en Huesca
Un incendio forestal en Riglos, Huesca, calcina más de 11.200 hectáreas con un perímetro activo de 58 kilómetros en pleno Prepirineo aragonés.
Un incendio forestal de extrema gravedad desatado en el término municipal de Riglos, en la provincia de Huesca, mantiene en vilo al Prepirineo aragonés tras devastar más de 11.200 hectáreas y consolidar un perímetro de 58 kilómetros este 15 de agosto de 2026.
La compleja topografía de los Mallos dificulta la extinción
Las tareas de extinción se enfrentan a un escenario sumamente adverso debido a la orografía de la comarca de la Hoya de Huesca. La roca vertical impide el acceso terrestre directo. Las llamas avanzan por barrancos escarpados donde las corrientes térmicas locales anulan la efectividad de las descargas de agua desde el aire. Los helicópteros y aviones de carga en tierra concentran sus esfuerzos en las zonas transitables, priorizando la protección de los núcleos de población colindantes. El termómetro supera los 38 grados centígrados. Esta circunstancia, sumada a una humedad relativa inferior al 15 por ciento, acelera la propagación del fuego por las copas de los pinos.
Un perímetro crítico que amenaza los valles del Prepirineo
La enorme extensión del frente, que alcanza los 58 kilómetros de longitud, exige un despliegue masivo y coordinado de recursos de emergencia. Los equipos de intervención trabajan en la consolidación de líneas de control mediante maquinaria pesada para evitar que el fuego salte a los valles vecinos. El viento racheado cambia de dirección. Este comportamiento errático reactiva focos que se daban por controlados a primera hora de la mañana. Las brigadas forestales centran sus maniobras en el flanco oeste, el sector más inestable debido a la densidad de la masa forestal de pino carrasco y matorral mediterráneo. El confinamiento preventivo de pequeños municipios cercanos y la evacuación de zonas de acampada marcan el ritmo de una jornada crítica en la que el humo cubre ya gran parte del norte de la provincia.
Este suceso se inscribe en un patrón de incendios de rápida evolución que afecta con mayor frecuencia a la península ibérica durante los meses estivales. La acumulación de biomasa seca en montes desatendidos, propiciada por el progresivo abandono del medio rural, convierte estos parajes en polvorines ante cualquier chispa accidental o rayo latente. Históricamente, la provincia de Huesca ha sufrido siniestros de gran magnitud, pero la velocidad de propagación registrada en el entorno de Riglos establece un precedente preocupante para los equipos de gestión forestal aragoneses, que ven cómo las ventanas horarias de ataque directo disminuyen drásticamente.
Medios movilizados y despliegue técnico sobre el terreno
El operativo de extinción cuenta con un despliegue coordinado por la dirección general de gestión forestal del Gobierno de Aragón. Más de trescientos efectivos trabajan sobre el terreno en turnos rotatorios para evitar el agotamiento físico extremo provocado por las condiciones ambientales. Los bomberos forestales, apoyados por autobombas y dotaciones de los parques comarcales, priorizan el ensanche de las pistas forestales para convertirlas en barreras cortafuegos eficaces. Además, el uso de drones con cámaras térmicas permite localizar los puntos calientes subterráneos durante la noche, cuando las aeronaves no pueden operar. Estas tecnologías facilitan la toma de decisiones estratégicas desde el puesto de mando avanzado, optimizando el posicionamiento del personal en los sectores de mayor riesgo sin comprometer su seguridad.
Las próximas cuarenta y ocho horas resultarán determinantes para la estabilización del frente norte, donde la vegetación es más densa y los accesos son casi inexistentes. El comité de dirección del Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales de Aragón se reunirá mañana a primera hora para evaluar la meteorología y decidir si se solicita un incremento de medios estatales de apoyo. La previsión de la Agencia Estatal de Meteorología apunta a un ligero descenso de las temperaturas y a una tregua del viento, circunstancias que los técnicos de extinción esperan aprovechar para cerrar los sectores más vulnerables del perímetro antes de que comience otra jornada de calor extremo.
Puntos clave
- El incendio forestal de Riglos, en Huesca, ha quemado más de 11.200 hectáreas de terreno forestal y mantiene un perímetro de 58 kilómetros activo a fecha de 15 de agosto de 2026.
- La orografía escarpada del Prepirineo aragonés y las temperaturas superiores a los 38 grados complican los trabajos de extinción terrestre y aérea en la comarca de la Hoya de Huesca.
- El comité de dirección del Plan de Emergencias de Aragón decidirá el 16 de agosto de 2026 si solicita refuerzos estatales ante la evolución de las llamas en el frente norte.