El terremoto de Cariaco mantiene víctimas sin identificar casi 30 años después
A 29 años del sismo de 1997, la búsqueda de cuerpos sin identificar en Sucre vuelve a ser tendencia en España por la proximidad del aniversario.
Faltan 12 días para que se cumplan 29 años del terremoto que azotó el estado Sucre y el término "Venezuela terremotos desaparecidos" se ha disparado en las búsquedas en España durante las últimas horas. El repunte del interés digital coincide con la preparación de los actos conmemorativos por el 9 de julio de 1997, fecha en la que un sismo de magnitud 6,9 destruyó Cariaco y varias poblaciones costeras, dejando un saldo que hasta hoy no cierra completamente. Las consultas desde Madrid, Barcelona y Valencia reflejan la inquietud de una comunidad venezolana que, lejos de su tierra, exige respuestas sobre los cadáveres que nunca fueron entregados a sus familiares.
La falla de El Pilar y el saldo de 1997
Ese martes de 1997, a las 15:24 locales, la placa del Caribe resbaló bajo la continental suramericana. El epicentro se localizó frente a las costas de Sucre. El movimiento telúrico derrumbó el edificio de la Fundación La Salle y el Colegio Agustín Aveledo en Cariaco. Ahí murieron 21 estudiantes y 3 profesores, y la caída de los escombros sepultó cualquier posibilidad de identificación rápida en pleno auge de la crisis institucional de los años 90. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) documentó réplicas que se sintieron hasta Caracas, pero el daño humano se concentró en la península de Paria. Murieron 81 personas según el balance oficial, aunque los organismos de socorro de la época manejaron listas divergentes.
Las labores de rescate se prolongaron por semanas. La falta de recursos en los hospitales locales y la saturación de las morgues de Cumaná obligaron a que muchos cuerpos fueran enterrados en fosas comunes o en el cementerio de Quetepe sin las pruebas de ADN que hoy son estándar forense. En 2026, esas fosas siguen siendo el epicentro de una disputa silenciosa entre los familiares que piden exhumaciones y un estado que, a lo largo de tres décadas, ha priorizado la reconstrucción de la infraestructura sobre la cerradura de los libros forenses.
Identificación forense y obstáculos burocráticos
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) reabrió expedientes en 2018 mediante la creación de una unidad de genética forense, pero los avances han sido lentos. Los especialistas enfrentan un doble reto: la degradación de las muestras biológicas tras casi tres décadas de clima tropical y la dispersión de los familiares que, integrados a la diáspora, residen hoy en Estados Unidos, España o Colombia. Para solicitar una comparación de ADN desde el exterior, los consulados exigen una documentación que muchas familias perdieron junto con sus casas en el sismo.
La comparación de perfiles genéticos no es gratuita en los institutos privados venezolanos, y el sistema público se encuentra saturado por otros casos de violencia reciente. Este cuello de botella explica que, a fecha de hoy, existan al menos ocho casos documentados en los que los familiares saben que su pariente murió en Cariaco, pero nunca han recibido el certificado de defunción ni los restos mortales. La indefinión legal impide tramitar pensiones o herencias y mantiene un duelo suspendido que se reactiva cada julio.
La historia sísmica de Venezuela registra eventos anteriores mayores, como el de 1812 que destruyó ciudades del centro-occidente, pero el de Cariaco marcó un antes y un después en la legislación de construcción sismorresistente. La Norma COVENIN 1756 se actualizó severamente en 2001 como respuesta directa a los patrones de colapso observados en those edificios educativos. Sin embargo, la aplicación de esa normativa en las construcciones informales que hoy rodean a Cumaná y Puerto La Cruz sigue siendo deficitaria, manteniendo al oriente del país en una zona de alto riesgo ante un eventual nuevo evento de magnitud superior a 7.0 en la falla de El Pilar.
La conexión emocional desde España
El alza de búsquedas en el territorio español no es casual. El Instituto Nacional de Estadística (INE) situó a la población venezolana residente en España por encima de los 300.000 censados en 2025, convirtiéndola en una de las colonias extranjeras más dinámicas del país. Muchos de estos residentes son originarios de la región oriental, que se ha mantenido como una de las principales fuentes de migración hacia Madrid y las islas Canarias. Las asociaciones de venezolanos en el barrio de Usera han convocado para este año una misa católica y una ofrenda floral que repite el ritual anual, pero que ahora cobra fuerza ante las imágenes que circulan en redes sociales mostrando los deteriorados monumentos conmemorativos en Cariaco.
La tendencia de búsqueda también refleja la preocupación por la situación actual de los servicios de protección civil en Venezuela. Ante reportes recientes de lluvias torrenciales y deslizamientos en el estado Vargas, el fantasma de la gestión de catástrofes vuelve a escena. Los residentes en España vigilan a través de WhatsApp y Telegram las noticias provenientes de Funvisis, temiendo que un nuevo sismo se sume a la crisis de infraestructura que ya padece el país caribeño.
El Gobierno regional de Sucre anunció la semana pasada la renovación de la placa del Monumento a los Caídos en el antiguo edificio de la Fundación La Salla. La obra de mantenimiento, que se ejecutará con fondos regionales minimizados por la inflación, busca estar lista para el 9 de julio. Sin embargo, ninguna autoridad pública ha confirmado durante este semestre la autorización de nuevas exhumaciones en el cementerio de Quetepe. Las organizaciones de víctimas esperan que la presión internacional y el recordatorio desde la diáspora en Europa obliguen a los ministerios del Interior y Salud a priorizar los análisis genéticos pendientes antes de que se alcance el aniversario número 30 en 2027.
Puntos clave
- El terremoto de Cariaco de 1997 tuvo una magnitud de 6,9 y causó 81 fallecidos, dejando cuerpos sin identificar debido a la saturación de las morgues locales.
- La falla de El Pilar representa una latente amenaza sísmica para el oriente venezolano según los monitoreos de Funvisis.
- La población venezolana en España supera los 300.000 habitantes según datos del INE de 2025, impulsando el interés digital por la tragedia de 1997.