SpaceX negocia con el Gobierno español el lanzamiento de satélites militares
SpaceX y el Ministerio de Defensa españolo negocian un contrato de 90 millones de euros para lanzar dos satélites de comunicaciones seguras desde Cabo…
SpaceX negocia con el Gobierno de España el lanzamiento de dos satélites de comunicaciones militares desde Cabo Cañaveral en el primer trimestre de 2027. El contrato, valorado en 90 millones de euros, incluye el despegue de los satélites SpainSat-NG I y II, diseñados por Airbus Defence and Space y fabricados en las instalaciones de Tres Cantos (Madrid). Las conversaciones, que comenzaron en mayo de 2026, han entrado en la fase final de revisión de cláusulas técnicas y financieras.
El salto de los cohetes Falcon 9 al presupuesto de Defensa
El programa SpainSat-NG, heredero de los satélites SpainSat y Xtar-Eur, busca garantizar comunicaciones cifradas para las Fuerzas Armadas españolas en operaciones internacionales. Los dos nuevos satélites, con un peso de 6.000 kilogramos cada uno, operarán en banda X, banda Ka militar y banda UHF. SpaceX ha propuesto el cohete Falcon 9 Block 5, el mismo modelo que acumula más de 300 lanzamientos con un 98% de éxito. La oferta de la empresa de Elon Musk compite directamente con la de Arianespace, que proponía el lanzador Ariane 6 desde la Guayana Francesa por unos 120 millones de euros. La diferencia de precio —un 25% inferior— pesa en la decisión del Ministerio de Defensa, que maneja un presupuesto de 2.400 millones de euros para el conjunto del programa satelital.
Por qué España necesita sus propios satélites militares
Desde la puesta en órbita del SpainSat en 2006, España ha dependido de satélites de terceros países para cubrir ciertas frecuencias militares. El SpainSat original, con una vida útil prevista de 15 años, ha operado más de 18 y muestra signos de degradación en los paneles solares. El relevo no llegó en 2021, como estaba programado, por retrasos en el desarrollo de la carga útil. Durante la guerra de Ucrania, los mandos del Estado Mayor español constataron las dificultades de mantener comunicaciones seguras con satélites alquilados cuando la demanda global de capacidad militar se disparó. El nuevo contrato con SpaceX, si se cierra, permitirá recuperar la autonomía estratégica en comunicaciones para los próximos 15 años. Los satélites podrán transmitir datos cifrados desde zonas de operaciones en África, Oriente Próximo y el Atlántico Sur sin depender de estaciones terrestres extranjeras.
La oferta de Musk llega en plena pugna regulatoria en España
La negociación con SpaceX coincide con el debate en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre la autorización de Starlink, la constelación de internet por satélite del mismo grupo, para operar en España a gran escala. La empresa de Musk presentó en abril de 2026 una solicitud para desplegar 2.000 terminales fijas en zonas rurales de Castilla y León y Extremadura, acogiéndose al fondo de cobertura universal del Gobierno. Varias operadoras españolas han presentado alegaciones ante la CNMC por considerar que las condiciones de Starlink —sin obligación de compartir infraestructura ni pagar cánones de interconexión— distorsionan el mercado de la banda ancha. La resolución de la CNMC está prevista para septiembre de 2026. El desenlace del contrato de lanzamiento podría influir en la posición del Ministerio de Transformación Digital sobre la autorización de Starlink, aunque fuentes de la Moncloa aseguran que ambos expedientes se tramitan por separado.
La industria aeroespacial española, pendiente del desenlace
El programa SpainSat-NG mantiene a más de 300 ingenieros y técnicos en las plantas de Airbus en Madrid y Getafe. Si SpaceX gana el contrato de lanzamiento, la integración de los satélites al cohete se realizará en las instalaciones de Cabo Cañaveral, con personal desplazado de Airbus España. La alternativa europea, Arianespace, habría empleado el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, con una logística más barata para la empresa española. La decisión final no solo afecta al calendario de puesta en órbita, previsto para el primer semestre de 2027, sino también a la balanza comercial de la industria aeroespacial española, que exportó por valor de 1.200 millones de euros en 2025, según datos del Ministerio de Industria. La opción SpaceX equivale a adquirir un servicio de un país tercero cuando existe una alternativa europea, lo que ha generado discrepancias dentro del propio Ministerio de Defensa entre los partidarios de la autonomía tecnológica europea y los que priman la rentabilidad presupuestaria.
El contrato definitivo se firmará, según las previsiones del Ministerio de Defensa, a finales de octubre de 2026, tras el dictamen de la CNMC sobre Starlink y la revisión de los pliegos por parte de la Abogacía del Estado. Si el acuerdo prospera, será la primera vez que el Gobierno español contrate directamente un lanzamiento orbital a una empresa privada estadounidense para uso militar. Hasta ahora, los satélites de defensa se lanzaban con cohetes europeos o mediante acuerdos con la Fuerza Espacial de Estados Unidos. La decisión marcará un precedente para futuras adquisiciones del programa PLD de lanzadores reutilizables que prepara la Agencia Espacial Española. La empresa pública Hisdesat, propietaria de los satélites SpainSat, ha declinado hacer declaraciones hasta que se formalice el contrato.
Puntos clave
- SpaceX negocia con el Ministerio de Defensa de España el lanzamiento de dos satélites militares por 90 millones de euros, frente a los 120 millones del Ariane 6 europeo.
- Los satélites SpainSat-NG, fabricados por Airbus en Madrid, sustituirán al SpainSat original de 2006 y permitirán comunicaciones cifradas para las Fuerzas Armadas durante 15 años.
- La CNMC resolverá en septiembre de 2026 la autorización de Starlink en España, coincidiendo con la negociación de SpaceX para lanzar satélites militares desde Cabo Cañaveral en 2027.