Nepal eleva a 903 muertos y 4.247 desaparecidos tras la riada
El saldo de la riada en Nepal subió a 903 fallecidos y 4.247 desaparecidos, una tragedia que supera las cifras registradas en los últimos diez años.
El gobierno de Nepal confirmó el 30 de agosto de 2026 que la riada que devastó el sur del país dejó 903 muertos y 4.247 personas desaparecidas.
Daños en la zona sur del país
Las provincias de Janakpur y Sagarmatha fueron las más afectadas; ríos desbordados arrasaron viviendas, cultivos y carreteras. En la localidad de Dharahara, la corriente de agua arrasó al menos quince casas en cuestión de minutos, mientras que en el distrito de Siraha se reportaron colapsos de puentes que aislaban a comunidades enteras. Los equipos de rescate encontraron cuerpos bajo los escombros y, a falta de señalización, los familiares se vieron obligados a adentrarse en zonas inundadas para buscar a sus seres queridos. La magnitud del siniestro obligó a la administración local a declarar estado de emergencia en ocho municipalidades.
Según los datos preliminares, los daños materiales superan los 500 millones de dólares, cifra que incluye la pérdida de infraestructuras de transporte, energía eléctrica y sistemas de saneamiento. La agricultura, principal sustento de la población rural, sufrió una caída del 40 % en la producción de arroz y lentajas, lo que aumenta el riesgo de inseguridad alimentaria durante los próximos meses.
Respuesta de autoridades y ayuda internacional
El primer ministro, en una rueda de prensa televisada, anunció la movilización de 1.200 soldados del ejército nepalí para apoyar las labores de búsqueda y rescate, así como la entrega de alimentos y medicinas en los albergues temporales que albergan a más de 150.000 desplazados. Además, el Ministerio de Salud desplegó unidades médicas móviles para atender a los heridos y prevenir brotes de enfermedades transmitidas por el agua.
Varias organizaciones humanitarias, entre ellas la Cruz Roja y OCHA, enviaron equipos de emergencia y recursos logísticos. Los países vecinos, India y China, ofrecieron asistencia aérea y material de construcción para reparar los puentes destruidos. La coordinación entre los distintos actores se realizó a través del Centro de Operaciones de Emergencia del gobierno, que centraliza la información y prioriza las áreas con mayor necesidad.
Retos para la prevención y la gestión de futuros desastres
La tragedia alza la discusión sobre la vulnerabilidad de Nepal frente a eventos climáticos extremos. Los monzones, que se han intensificado en la última década, generan precipitaciones más intensas y repentinas, incrementando la probabilidad de aluviones y deslizamientos de tierra. Sin un sistema de alerta temprana robusto y sin la rehabilitación de cauces fluviales, la población seguirá expuesta a este tipo de catástrofes.
El gobierno ha prometido revisar los planes de ordenamiento territorial y reforzar los embalses de retención de agua en la cuenca del río Kamala. Sin embargo, la falta de recursos y la complejidad geográfica del territorio dificultan la ejecución rápida de estas medidas. La comunidad internacional, por su parte, ha reiterado la necesidad de financiar proyectos de resiliencia climática que incluyan capacitación local y tecnologías de monitoreo en tiempo real.
Las autoridades locales continúan la labor de búsqueda; se espera que, en las próximas dos semanas, se publiquen los resultados preliminares de la identificación de cuerpos y se confirme el número exacto de desaparecidos que podrán ser declarados fallecidos.
Puntos clave
- El 30 de agosto de 2026 el gobierno de Nepal anunció que la riada dejó 903 muertos y 4.247 personas desaparecidas, una cifra que supera los registros de cualquier desastre natural en el país durante la última década.
- Más de 150.000 residentes de los distritos más afectados fueron trasladados a albergues temporales, mientras que carreteras clave como la autopista Mahendra quedaron intransitables por el aluvión.
- Expertos advierten que, sin una revisión estructural de los sistemas de alerta y la infraestructura fluvial, Nepal seguirá experimentando pérdidas humanas similares en futuros eventos de monzón intensificado por el cambio climático.